presos brasileños pedaleandoUn innovador programa del Estado de Minas Gerais donde los reclusos reducen sus sentencias si pedalean para generar la electricidad que alumbra varias lámparas de la ciudad de noche. A fuerza de revoluciones por minuto, cargan las baterías usadas por diez lámparas del malecón que da al río. Pedalean ocho horas diarias y cada tres días de pedaleo se les quita un día a sus condenas.

  

Este es uno de los proyectos que se implementa en Brasil, destinado a aliviar la situación de hacinamiento que se vive en las cárceles, esto ayuda a mejorar la autoestima de los presos, lo que se espera que ayude a que no reincidan en el delito cuando recuperen la libertad.

Estas iniciativas son formas efectivas de romper el ciclo de violencia predominante en los centros penitenciarios del país,  y así, generando electricidad para la ciudad y al mismo tiempo haciendo algo para recuperar la libertad”.  Los presos se sienten útiles y con un buen beneficio para su salud física y mental. Los presos que participan en el programa se montan en sus bicicletas alrededor de las nueve de la mañana y pedalean hasta las cinco de la tarde. Interrumpen las sesiones para almorzar y dormir una siesta. La resistencia es bastante fuerte y los presos sudan la gota gorda, pero es bien para todos.

 

presos brasileños pedaleando

 

Con cuatro bicicletas y ochos participantes que se turnan para pedalear, parece poco para tanta gente, pero esta iniciativa empieza a funcionar, la idea fue generada por el juez de la ciudad, José Henrique Mallman, quien se inspiró en un artículo en Internet. La Policía municipal aportó las bicicletas que tenía desde hace tiempo en su sección de cosas perdidas e ingenieros del barrio ayudaron a volverlas fijas y las conectaron a baterías de autos donadas por comerciantes de la zona y otros aportaron el convertidor.

Todos los días antes de la noche un guardia lleva la batería cargada, al centro, donde se necesitan iluminar las lámparas. Las conecta y de inmediato las lámparas se iluminan. 

 

Al siguiente dia otro guardia recoge la batería y la lleva a la cárcel, donde se alojan los presos para que empiecen a pedalear. “Todos salimos ganan, los reclusos contribuyen con la comunidad y no solo su condena se reduce sino que también recuperan su autoestima''. 

 

La bicicleta no es el único medio para que los reclusos reduzcan sus condenas. Donde los presos son más peligrosos están acortando sus sentencias asistiendo a clases y leyendo libros.

 

 

El programa “Redención mediante la lectura''

 

Consiste en reducir las condenas un mes y medio cuando un preso lee una docena de libros en un año. Para saber que realmente han leído los libros, los reclusos deben escribir un resumen, el cual es revisado por un juez que decide si se le reduce la pena a un ritmo de cuatro días por libro. Se admiten un máximo de 12 libros por año y el máximo que se puede acortar una condena es 48 días.

 

 Las iniciativas para reducir sentencias han sido criticadas por defensores de las víctimas de delitos y otros que consideran que se le tiene demasiada consideración a gente que ha cometido delitos. 

 

Para el juez Mallmann, los programas como estos son la única forma de romper el ciclo de violencia y de rehabilitar a los reclusos. “Para la mayoría de estos reos, esta es la primera vez que la sociedad se fija en ellos, que reconoce su existencia'', dijo Mallmann. “Al darles una bicicleta y decirles 'mirá, estás contribuyendo a la sociedad', hacés que sean mejores personas que cuando llegaron aquí'.

 

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